skip to main content

Jean Lambert London's Green MEP

El impacto del Brexit sobre la sanidad pública

La salida del Reino Unido de la UE podría tener un efecto devastador para los pacientes y la sanidad pública. Esto se debe en gran parte a que las normativas uniformizadas de la UE han sido cruciales para garantizar un alto nivel de seguridad.

Es fundamental que los negociadores actúen con precaución, ya que cualquier cambio en la normativa actual podría tener un impacto significativo en el suministro de medicamentos y tecnologías médicas, tanto para los pacientes en el Reino Unido como en el resto de Estados miembros.

En el caso de que no se llegara a un acuerdo para el Brexit, o si no se consigue un buen acuerdo, es muy probable que los pacientes experimenten demoras a la hora de beneficiarse de ciertos medicamentos y tecnologías. Algunos medicamentos y dispositivos podrían incluso dejar de estar disponibles.

Según la organización Brexit Health Alliance, cada año, 37 millones de paquetes médicos para pacientes se trasladan desde la UE al Reino Unido. Algunos de ellos son paquetes para accidentes o urgencias traumatológicas. El material se envía desde la UE al Reino Unido en cuestión de horas tras la realización del pedido, y es especialmente necesario en caso de emergencias de gran envergadura, como ataques terroristas. Los medicamentos que contienen estos paquetes tienen una caducidad relativamente corta, y por este motivo no es posible acumularlos por avanzado. Se teme que los controles aduaneros tras el Brexit puedan dar lugar, en el mejor de los escenarios, a un retraso de cinco horas en la recepción de estos suministros. Este retraso es crítico en situaciones de vida o muerte.

También es probable que el Reino Unido se enfrente a problemas relacionados con licencias de medicamentos. Actualmente, hay 978 medicamentos en el mercado con autorización para ser comercializados de acuerdo con el procedimiento coordinado por la UE desde 1995. Si no se consigue acordar un nuevo sistema de reconocimiento mutuo, será necesario renovar la licencia para cada uno de estos medicamentos, una tarea lenta y costosa.

El Gobierno ya ha tomado la decisión de abandonar el tratado europeo de seguridad nuclear, EURATOM, y por lo que parece, sin una evaluación de su impacto real. Salir de este Tratado representa una amenaza para el suministro ininterrumpido y transfronterizo de isótopos médicos de los cuales, según los cálculos, dependen cada año un millón de pacientes con cáncer en el Reino Unido.

He escrito al Gobierno, junto con mi colega Keith Taylor, diputado al Parlamento Europeo, instando a los ministros a reconsiderar la decisión de abandonar el EURATOM o, como mínimo, comprometerse urgentemente a mantener una relación lo más estrecha posible después del Brexit. ​ ​Si desea leer la carta completa, haga clic aquí.

El Reino Unido también participa en numerosos proyectos de investigación médica con otros miembros de la UE. Seis de las 24 redes europeas de referencia (ERN), que desarrollan y coordinan la investigación y las mejores prácticas relacionadas con enfermedades raras, están dirigidas por autoridades sanitarias del Reino Unido. Estas cubren afecciones como las epilepsias y las enfermedades hepáticas. No está claro cuál será en el futuro el papel del Reino Unido en estas redes.

El Brexit también tendrá consecuencias para el personal sanitario. Las últimas cifras muestran que 56 de cada 1000 profesionales que trabajan en el departamento de salud pública británico (NHS) proceden de alguno de los 27 países de la UE, sobre todo en la región de Londres. Recientemente ha aumentado el número de enfermeras procedentes de la UE que han abandonado el NHS y se ha producido a la vez una disminución del ritmo de contratación de profesionales de países europeos. También se estima que hay unas 90.000 personas del resto de la UE que trabajan como asistentes sociales en el Reino Unido y no está claro cuántas se quedarán.

Mis colegas Verdes y yo seguiremos exigiendo al Gobierno que en las negociaciones priorice siempre a los pacientes. Exigimos garantías específicas para que el Brexit no tenga un impacto negativo sobre los pacientes y no ponga vidas en peligro.